martes, 26 de agosto de 2008

Sobre la historia de los Títeres en Perú

El Perú, y Lima en particular pueden preciarse de tener el registro más antiguo de una presentación de títeres en América, la autorización que el Virrey del Perú Melchor Portocarrero, Conde de la Monclova, diera a la titiritera española Leonor de Godomar en 1693 para realizar su espectáculo, sin embargo ese es un hecho excepcional en medio de una indocumentada y brumosa historia del teatro de títeres por estas tierras; es muy posible que otros españoles hicieran representaciones antes pero no se cuenta con información al respecto y menos aún si se trata de tiempos prehispánicos , sobre ello sólo contamos con la aseveración del titiritero cuzqueño José Gabriel Velasco quien sostiene que habrían existido títeres Incas y anteriores a ellos un grupo humano llamado Anaracos ya contaba con títeres, sin embargo no hay sustento histórico para los títeres Incas ni para la existencia misma de los Anaracos; de otro lado hay quienes sostiene que figuras antropomorfas de culturas prehispánicas serían títeres pero sin estudios serios al respecto hasta hoy no se establece que hayan sido animados y por tanto que puedan considerarse títeres.
Con esta información no podemos aventurarnos a plantear antecedentes autóctonos del Teatro de Títeres en el Perú que entonces habría iniciado su historia con la invasión española, a partir de allí encontramos una historia discontinua, diferentes momentos separados en el tiempo sin influencia directa entre sí , no se ve sino en casos excepcionales la sucesión familiar que permite la permanencia de compañías y/o estilos ante el paso del tiempo; a lo más los titiriteros se nutren de las influencias de las generaciones inmediatamente anteriores, sino inician la exploración por vías propias como si nada o muy poco se hubiera hecho antes.
Otra característica de nuestra historia es que los títeres no lograron arraigar en la tradición popular, tal es así que en el país no tenemos personajes ni obras que hayan sobrevivido a las compañías o titiriteros que los crearon, aquí no tenemos equivalentes a los personajes regionales que se desarrollaron y mantuvieron en Asia y Europa; y aunque si bien es cierto los títeres lograron posicionarse en las festividades y el quehacer social de algunos pueblos del ande con el tiempo perdieron este lugar que hoy sólo queda en el recuerdo de las generaciones pasadas.
Ser titiritero en este país siempre ha sido una actividad difícil , nuestra indocumentada e irregular historia ha sido construida entre las enormes satisfacciones que brinda el oficio y las duras dificultades que plantea el medio, una muestra de ello son nuestros titiriteros más representativos; Ño Valdivieso que a finales del siglo XVIII se hizo un lugar a fuerza de trabajo y entrega para luego morir en la pobreza y el olvido, Amadeo de La Torre infatigable llevó su trabajo por el país en la primera mitad del siglo XX para morir alcohólico en un hospital psiquiátrico ante la frustración y el desencanto; y no tan lejos hace ocho años el grupo Kusi Kusi después de una lucha heroica por conquistar un espacio entre la violencia y el caos de Lima lo ven demolido por la Municipalidad Metropolitana.
En medio de éste panorama los títeres llegan al momento actual que podríamos considerar parte de mediados del siglo XX sin seguir una línea evolutiva constante ni haber dejado un registro de sus andanzas.

Fragmento de "El Teatro de Títeres en el Perú de hoy"
artículo de Martín Molina publicado en Ollantay Theater Magazine, Número antológico. Volumen XIV, números 27-28

Nota al margen: la imágen que identifica este blog no existe como tal, es el logotipo del Colectivo de titiriteros Anaracos hecha con recreaciones de iconografía Nazca.