martes, 1 de julio de 2008

En las redes de las Instituciones

Una relación con mucho por tejer

En el campo del Teatro de Títeres es escaso el apoyo que se puede encontrar, el trabajo generalmente se realiza de manera independiente; en cuanto a entidades Estatales la única que se puede rescatar es el Museo del Banco Central de Reserva que hace varios años mantiene un espacio para presentaciones de Teatro y Teatro de Títeres para niños por las cuales paga una retribución económica justa y da un trato respetuoso.
Las demás instituciones estatales cuentan con serios problemas para dar el trato justo que el artista merece y por tanto dar un verdadero apoyo, creemos que una de las causa de esto puede encontrarse en que las personas que están a cargo de oficinas de “cultura” en instituciones públicas no tiene el menor conocimiento de lo que se puede entender como cultura en un sentido amplio y de arte en específico, por tanto no le dan la importancia que tiene y desconocen el aporte que le hace a la comunidad.
En cuanto al INC es un ente extremadamente burocrático que lo que generalmente hace es trabar en lugar de apoyar iniciativas, un problema que enfrenta es el manejo político de los cargos lo que lleva que a cambio de gobierno haya cambio de cargos con nuevos funcionarios que desconocen lo hecho por administraciones anteriores sepultando experiencias exitosas y a veces iniciando nuevas sin mayor conocimiento de lo que se quiere hacer, aun en el INC se encuentra que muchos funcionarios desconocen sobre arte en general y más aun sobre títeres, siendo este un arte poco difundido podría entenderse esto pero no se justifica puesto que para ello pueden hacerse asesorar por titiriteros, un mal ejemplo es una edición de cuentos para niños escritos por autores peruanos que para incentivar la lectura se encargó a un grupo de Títeres que hiciera versiones para teatro de títeres sobre dichos cuentos, escogieron a un grupo que si bien se mueve en el circuito opta por un trabajo totalmente comercial sin reparo de la calidad y el resultado fue como para que nadie que vea esa obra se anime a leer el cuento.
En cuanto a las municipalidades en su gran mayoría sucede lo mismo, ponen obstáculos en lugar de apoyar, es recurrente que soliciten funciones pero sin reconocer ningún pago aduciendo que haríamos “labor social” (obviamente desconociendo que la hacemos pero por iniciativa nuestra, además el hacer trabajo de este tipo puede beneficiar a la población pero principalmente al alcalde de turno que se publicita gracias a nuestro trabajo), las municipalidades deberían promover espacios para el arte callejero, siendo la calle un espacio natural para los títeres, pero por el contrario lo reprimen o lo relacionan con la mendicidad, tal es el caso de la municipalidad de Miraflores que ofrece el anfiteatro del parque central pero prohíbe la pasada de gorra planteando más bien que el grupo venda algún producto desconociendo totalmente la naturaleza y la dignidad de la “gorra” y la manera como esta educa al público al transmitirles que es justo y válido que se de una retribución voluntaria por el trabajo artístico recibido; en general es clamorosa la ignorancia en terreno artístico de los funcionarios encargados de las áreas de cultura.
Finalmente quedan las Instituciones Educativas que necesitan de los Títeres puesto que el diseño curricular así lo expresa, sin embargo es casi imposible ingresar a los colegios, más aún los estatales, puesto que los directores , nuevamente extremadamente ignorantes en materia artística, ven esto como una pérdida de tiempo o una oportunidad de “coima” pues es generalizado el escuchar “y cuanto le queda para el colegio” al ofrecer nuestros servicios a través de una función de Títeres, desconociendo que lo más importante que “le queda” al colegio es haber hecho a su alumnado vivir la experiencia de ser espectadores de una obra de arte.
Y para rematar el panorama, en su mayoría estas instituciones si dan apertura a los llamados “Shows Infantiles” (con trabajo que para nada reparan en calidad ni en contenido) y asumen eso como arte.
Resumiendo:
- No hay apoyo efectivo y real al arte por parte de instituciones Estatales.
- No hay respeto al artista por parte de Instituciones Estalajes.
- Generalmente no se reconoce el trabajo del artista como un labor digna de ser remunerada de manera justa.
- Los Funcionarios de las áreas de cultura de Instituciones Estatales su mayoría no tienen el menor conocimiento de lo que su cargo implica y tiene una gran ignorancia sobre arte que no compensan asesorándose adecuadamente.
- Hay un desconocimiento del valor, importancia y aportes del arte hacia la comunidad.
- No contemplan en sus agendas una programación artística que vaya más allá de eventos musicales o de danza, casi excluyendo totalmente las manifestaciones de artes escénicas y más aún los títeres.
- No apoyan iniciativas artísticas más bien las traban en sus redes burocráticas.

Creemos que las instituciones deben abrirse pero más que a individuos o grupos a algunas formas de asociación de artistas lo que permita que llegue opiniones diversas y que lo que se logre no recaiga en unos pocos .

De parte de instituciones Privadas, Centros Culturales, hay mayor apertura y acogida a nuestra actividad, sin embargo algunas veces no es la óptima, como ejemplo vemos que los pagos por función bajan en lugar de subir y algunos exigen demasiado por lo que dan, como el CC de España que exige estrenos a cien dolares función. ¿Cuánto cuesta un estreno? ¿En España se atreverán a exigir un estreno a ese precio? ¿Qué le quita a una obra el que ya haya sido presentada?, y el problema aquí es de las agrupaciones que no se encuentra debidamente organizadas y por tanto no pueden hacer frente a atropellos de este tipo.

Todo esto lleva a que la actividad del Teatro de Títeres en Perú sea sostenida por los grupo de Títeres con el gran costo y desgaste que esto implica además de la poca repercusión que llega a tener por lo que aun no se desarrolla una escena sólida en la que se pueda hablar de un “Movimiento” de Teatro de Títeres
Quizá la causa de esto resida en la incapacidad de los titiriteros de organizarse de manera efectiva pues en toda su historia los titiriteros peruanos no han logrado consolidar una Organización formal exitosa.
Hace algunos años se creo el MOPETI (Movimiento Peruano de Títeres) desaparecido y sin mayor repercusión, luego el Centro Nacional de UNIMA en Perú, que aun existe pero sólo de nombre sin actividad y con nula repercusión
Y en general los titiriteros no se muestran proclives a la organización.

Esto no significa que no haya actividad, por el contrario si la hay y en los últimos años se ha incrementado considerablemente pero el problema es que no está articulada y por tanto no se direcciona.

martín

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